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El
más famoso libro hindú sobre el amor y el sexo |
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El
Kamasutra es el tratado erótico más
famoso de todos los tiempos. En muchos casos ha
sido banalizado por la cultura occidental y
muchas personas esperan una obra pornográfica o
un listado de posiciones para el acto sexual,
pero en realidad es un compilado filosófico
acerca del amor y el placer, que retrata de
forma magistral la sociedad y las costumbres
hindúes. Los autores del libro (que han sido
muchos durante siglos), de acuerdo a la
tradición hindú, se refieren a la unión sexual
de forma extremadamente poética, lo que hace de
la lectura del Kamasutra un placer. El lector
también encontrará pasajes que le parecerán casi
humorísticos, pero que deben ser analizados en
el contexto de las costumbres de la época en la
cual fueron escritos... |
LA LIBELULA
Ambos
tendidos de costado, en un
lugar cómodo y flexible,
como la cama. Ella de
espaldas a él, los cuerpos
amoldados... En un alarde de
destreza, la mujer pasa su
pierna externa flexionada
abriendo la puerta al
placer: el hombre la penetra
haciendo palanca con la
pierna de ella, que se apoya
en la cadera de él. Los
secretos que el hombre puede
propiciarle a su compañera
por la cercanía de su oreja
son el condimento perfecto
para alcanzar el máximo de
placer. La penetración llega
hasta la mitad del camino,
por lo que el goce viene de
la mano del deseo de que se
haga profunda y estalle en
el orgasmo más excitante...
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POSESION
Las piernas se
entrelazan en esta postura
sensual y placentera, donde la
mujer permanece acostada y con
las piernas abiertas esperando
que su compañero la penetre
sentado y tomándola de los
hombros para regular el
movimiento. El pene entra y sale
desviando su movimiento hacia
abajo, ya que la altura del
vientre de la mujer queda
levemente más arriba que la del
hombre. |
LA
POSTURA DEL PLACER
Ella se arrima
al borde de la cama o de una
silla. El se arrodilla para
dejar su pene a la misma altura
que la vagina de ella, que se
abre de piernas para recibir el
sexo de su compañero y echar su
cuerpo para atrás en una sutil
relajación. Al mismo tiempo, el
cuerpo de él es envuelto por las
piernas de ella mientras se
ocupa de marcar el ritmo de la
penetración. |
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LA
ACROBACIA
No apta para
cuerpos entumecidos, esta
posición puede parecer incómoda,
pero si la flexibilidad lo
permite puede resultar muy
excitante. El se acuesta
relajado y erecto. Ella se
coloca de espaldas a él, se hace
penetrar, flexiona sus rodillas
y se inclina hacia atrás,
lentamente para que el pene no
se salga de la vagina. Para
activar el movimiento necesario
para el coito, ella debe
levantar su vientre y relajarlo
sobre el de su compañero. El
tiene fácil acceso al clítoris y
los pechos de su compañera. Ella
no puede estar más cargada de
ocupaciones, con lo cual no
tiene más que relajar el resto
del cuerpo hasta acabar más
cansada que nunca, lo que hace
más excitante el orgasmo. Según
el Kama Sutra muchas de estas
posiciones están tomadas del
hatha yoga, por lo cual pueden
resultar difíciles para los no
iniciados. |
VARIANTE DE LA DOMA
La mujer
también puede "domar" a su potro
colocándose de espaldas a él y
marcando el ritmo apoyando sus
pies en el piso. El, a su vez,
puede tocar sus pechos, besar su
cuello y tirar del cabello de su
compañera mientras ella se
mueve. El ángulo de visión que
ofrece esta variante es uno de
los más excitantes para el
hombre, ya que permite ver en
primer plano cada embestida que
realiza su compañera. |
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LA
DOMA
El hombre
cómodamente sentado recibe a su
compañera que se encaja a su
cuerpo sentándose también sobre
la erección de él. La mujer
puede hacerse desear tomando el
pene con la mano y posándolo
sobre su vagina haciendo
movimientos suaves sobre ella,
pero sin introducirlo. El hombre
puede imponer su voluntad
presionando a la mujer hacia su
miembro lentamente, mirándola a
los ojos. La pasión del abrazo,
los juegos de lengua y las
espaldas de ambos al alcance de
la mano para causar escalofríos
en el otro son algunas de sus
bondades. La doma puede ser un
camino hacia un orgasmo intenso
e inolvidable. |
SALVAJE
También
conocida como "perrito", esta
posición es apasionada y
salvaje. Ambos en cuatro patas,
concentra una cantidad de
ventajas que pocas posturas
tienen: la comodidad del hombre
para tocar el clítoris o el ano
de su compañera, la variedad de
movimientos que permite, la
posibilidad de que la mujer tome
con una mano los testículos del
hombre y la facilidad para
intercalar sexo anal y vaginal.
Además, la posición permite al
pene "atraparse" entre los
glúteos, lo cual suele ser muy
excitante para el hombre. En
pocas palabras, el encuentro
sexual que incluye esta postura
suele ser salvaje y hacer furor
entre sus protagonistas. Dice el
Kama-Sutra: "En el ardor de la
cópula, una pareja de amantes
enceguece de pasión y prosigue
con gran impetuosidad, sin
prestar la menor atención a los
excesos". |
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CATAPULTA
Elevar las
caderas, en el caso de las
mujeres, es una valiosa fuente
de placer, ya que pone en
contacto con el cuerpo del
hombre áreas de su cuerpo que,
en posiciones más tradicionales,
no se tocan. En este caso, el
hombre se arrodilla y recibe la
vagina de su compañera dejando
que ella apoye los glúteos en
sus muslos. La mujer puede
extender sus piernas en el torso
del varón o flexionarlas
apoyando las plantas de los pies
en su pecho. El hombre tiene
fácil llegada al clítoris, por
lo que puede estimular la zona
con las manos y mirar la vagina
en primer plano. El ritmo lo
marcan juntos, acorde al deseo
de ambos y a la flexibilidad de
la mujer |
EL ARCO
Variante del
"Cara a cara", el arco es una
posición que, a través de una
pequeña variante, modifica las
sensaciones al extremo. La mujer
permanece acostada boca arriba
con las piernas abiertas y
flexionadas, apoyando sus brazos
detrás de los hombros. Cuando su
compañero esté listo para
penetrarla, eleva sus caderas y
se posa sobre las piernas
flexionadas del compañero. El
placer que ella recibe se centra
en la penetración profunda y en
la particularidad de sentir toda
la zona vaginal y abdominal
envuelta de la piel del hombre.
El cansancio que se experimenta
al mantener la posición se ve
recompensado con la potencia del
orgasmo que puede provocar
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LAS ASPAS DEL MOLINO
Boca arriba, la
mujer se tiende con las piernas
abiertas a recibir a su
compañero que, en esta posición,
la penetra de frente a las
piernas de ella. La diferencia
de sensaciones es notable en
este tipo de penetración: el
clítoris y los labios vaginales
están en pleno contacto con la
pelvis y los alrededores del
pene del compañero y la
penetración más accesible es a
través de movimientos
circulares. El hecho de no poder
verse cara a cara le da un
encanto especial a la postura.
La novedad de las caricias
sorprende gratamente: la mujer
puede acariciar las nalgas de su
compañero, clavar suavemente sus
uñas en la parte posterior a las
rodillas, asir los testículos de
su compañero. El hombre; chupar
los pies de ella, morder sus
dedos, acercar su mano a los
genitales de ambos que se están
fundiendo y tomar su pene para
penetrarla mejor. |
SUPER ABRAZO
La pareja está
de pie, desnuda y enfrentada.
Ella trepa a su compañero por
los hombros y abraza su cuerpo
con las piernas. El toma a la
mujer de los glúteos y la atrae
a su cuerpo para penetrarla. El
abrazo total es parte de un sexo
pasional y creativo, donde el
contacto corporal es muy
completo. El ritmo del coito
puede ser de dos maneras: de
arriba hacia abajo o de atrás
para adelante, dependiendo de la
intensidad de placer que ambos
experimenten con cada opción
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VARIANTE DEL SOMETIDO
Otra forma de
probar esta postura es que la
mujer extienda su cuerpo hacia
atrás, apoye sus brazos en los
de su compañero y extienda sus
piernas hacia adelante. De esta
manera, el hombre podrá llegar a
sus pechos con facilidad y la
mujer podrá apoyar sus glúteos
en el vientre de su compañero y
realizar movimientos circulares.
El pene no puede penetrar tanto
en la vagina, lo cual puede ser
sumamente excitante para ambos.
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EL
SOMETIDO
El hombre se
acuesta cómodamente entregando
su placer a la voluntad de su
compañera. Aprovechar este juego
de sometimiento masculino puede
ser un estimulante total para
ambos: el encuentro puede
empezar con caricias y besos de
ella a él, que permanece siempre
en la misma posición, para
terminar en la penetración
profunda que permite la
posición, donde ella se coloca
de espaldas y controla los
movimientos ayudándose de los
brazos. Muy erótico para el
hombre resulta que ella asome su
rostro por sobre su hombro.
Además, el hombre tiene un fácil
acceso al ano y los glúteos de
su compañera, quien puede
disminuir la velocidad de los
movimientos para disfrutar del
estímulo anal o de que su pareja
toque sus pechos. |
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LA
FUSION
Si el hombre se
relaja y apoya todo su cuerpo y
la mujer se incorpora levemente,
la fusión adquiere una variante
donde la penetración es más
profunda. El ritmo lo sigue
llevando ella y el movimiento
que sale con más facilidad es el
arriba-abajo que la mujer debe
realizar sobre su compañero. Las
manos de ella pueden tocar el
pecho de él o tomar su pene como
si lo masturbara para aumentar
el placer de ambos |
VARIANTE DE LA FUSION
Para esta
postura, el hombre se sienta
echando su cuerpo levemente
hacia atrás y apoyando sus manos
al costado del cuerpo. Las
piernas pueden estirarse o
flexionarse según la comodidad
que se disponga y la cabeza
puede estar relajada. La mujer,
asumiendo el rol activo de la
ocasión, pasa sus piernas por
encima de su compañero y apoya
sus brazos atrás del cuerpo. La
estimulación previa debe ser
intensa, ya que durante la
penetración esta postura impide
el acercamiento manual y el
contacto de las bocas. La mujer
marca el ritmo o se pacta un
encuentro pene-vagina con un
movimiento de ambos hacia el
centro. De cualquiera de las dos
formas, es esencial que el
clítoris aproveche los impactos
con el cuerpo de él. La mirada
tiene un componente fundamental
y la palabra puede ser un
increíble arma para gozar la
fusión por completo |
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VARIANTE DE CARA A CARA
Esta postura
clásica también se realiza con
la mujer en la posición
dominante, lo que resulta muy
excitante para muchos ya que
modifica sustancialmente lo
tradicional en la "Cara a cara"
que es el hombre sobre la mujer.
De esta forma ella puede frotar
su clítoris en el vientre de su
compañero con más facilidad y
según su antojo. Es ideal para
las mujeres a las que les cuesta
llegar al orgasmo y necesitan
una estimulación muy directa del
clítoris y los labios vaginales.
Además el hombre puede tocar
impunemente los glúteos de su
compañera, meter sus dedos en el
ano de ella y atraerla hacia su
cuerpo con fuerza tomándola de
las nalgas. |
CARA A CARA
Postura clásica
y universal, pero no por eso
aburrida, el cara a cara permite
una infinidad de variantes para
hacerla más atractiva y
excitante. La movilidad de las
manos, la cercanía de los
rostros y la comodidad de los
cuerpos son las ventajas que la
hicieron famosa. No hay que
temer probar nuevos tipos de
contacto durante el coito: que
ella toque los glúteos y el ano
de su compañero, que él frote el
clítoris de la mujer o que ella
misma lo haga, que las piernas
de ambos estén más cerradas para
sentir cierta dificultad en la
penetración.... Es una posición
que muchos identifican con el
amor y el romance, los comienzos
de una pareja, la
adolescencia... pero vale la
pena experimentarla en todas las
etapas de la vida sexual y
sacarle el jugo a sus ventajas.
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LA
PROFUNDA
Esta es una
posición de penetración total,
de allí su nombre. Con las
piernas elevadas y abiertas,
ella aguarda a que su compañero
introduzca el pene en su vagina
para calzar sus piernas en los
hombros de él, que apoyará sus
manos para regular el
movimiento. A muchas mujeres
puede parecerles complicada,
incómoda o dolorosa la
visualización de esta postura,
pero vale la pena probarla
porque ofrece la penetración
absoluta y un contacto genital
único: los testículos se posan
suavemente entre los glúteos y
el clítoris se encuentra
presionado por la abertura de
las piernas. La dificultad para
besarse y la distancia de los
rostros pueden ser ampliamente
excitantes para ambos.
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LA
MEDUSA
Si el hombre
está dotado de flexibilidad y
resistencia, esta posición tiene
una variante muy atractiva para
los amantes del balanceo durante
el coito. En cuclillas, el
hombre recibe a la mujer
preparado para quedar realmente
extasiado: sus movimientos
pueden imitar los de una hamaca,
yendo de atrás para adelante con
los pies bien apoyados en el
piso. De otra manera, él puede
quedarse inmóvil y dejar que
ella se mueva hasta el final.
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SORPRESA
Esta postura es
ideal para los amantes del sexo
más salvaje y primitivo. El
hombre, de pie, toma a la mujer
por detrás y la penetra
tomándola de la cintura. Ella,
relaja todo su cuerpo conforme
la gravedad hasta apoyar sus
manos en el piso. El hombre
"sorprende" a la mujer por
detrás y marca la cadencia del
coito. Para ella, el placer se
concentra en el ángulo de
abertura de la vagina que, al
ser limitado, provoca una
sensación de estrechez muy
placentera para muchas mujeres.
Para él, la sensación más
poderosa se expande desde el
glande, que entra y sale de la
abertura vaginal a su antojo y
acaricia el clítoris en las
salidas más audaces. Además, el
campo visual del hombre abarca
el ano, los glúteos y la
espalda, zonas altamente
erógenas para muchos. La
dominación que él ejerce y la
relajación total de ella pueden
favorecer el jugueteo del hombre
con el ano de ella: introducir
un dedo durante el coito puede
ser enormemente excitante
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SOMNOLIENTA
La mujer se
tiende de costado y el hombre se
ubica en su espalda para
penetrarla. Ella estira una
pierna hacia atrás y la enrosca
en la cintura de él. Ideal para
hombres dotados y mujeres
flexibles, "la somnolienta"
cumple varios anhelos de las
mentes fantasiosas: en primer
lugar, que ella esté de espaldas
a él, y al mismo tiempo acceda a
su rostro y cuello. Además, que
él tenga cómodo acceso al
clítoris y los pechos de su
compañera. La apertura de la
pierna posterior de ella para
recibir al pene y el abrazo de
esa misma pierna alrededor del
compañero es quizás lo más sexy
de esta postura. Anímate!
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LA
BUTACA
Recostado sobre
una almohada o almohadón
confortable, el hombre se sienta
con las piernas flexionadas y un
poco abiertas. Esta posición
permite la postura que consiste
en que ella se siente
cómodamente en el espacio que él
forma con su cuerpo. Con la
ayuda de sus manos, el hombre
acomoda a su compañera en su
erección, controlando ambos el
ritmo y la intensidad de la
penetración. Las piernas de ella
se apoyan suavemente en los
hombros del hombre, quien tiene
su cabeza atrapada y envuelta en
los muslos de su compañera. El
hombre puede tocar el clítoris
de ella al tiempo que la
sostiene de la cintura con
fuerza. La dificultad que reside
en acercar los rostros y lo
osado de la propuesta,
convierten a "La butaca" en una
postura diferente y
extremadamente sensual.
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LA
AMAZONA
En este caso,
es el hombre quien se relaja y
se acuesta boca arriba, con las
piernas levemente abiertas y
flexionadas hacia su pecho. La
erección la espera a ella, que
se acomoda en cuclillas
amoldándose a la postura
adoptada por él. La mujer se
"sienta" literalmente en el pene
de su compañero. Debe hacerlo
lentamente. Sus muslos
impulsarán todo el movimiento
que necesita esta postura, donde
la penetración se da en sentido
arriba-abajo. Sólo apta para
espíritus arriesgados y mentes
abiertas, "La amazona" es la
mujer que cabalga a su hombre de
la manera más salvaje y
primitiva. |
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EL
TORNILLO
Nada más
recomendable para una mujer con
dificultades para llegar al
orgasmo que las posturas que
presionan el clítoris mientras
la vagina es penetrada. En "El
tornillo" esto se cumple a
rajatabla. Ella se acuesta en el
borde de la cama y tiende sus
piernas flexionadas a un costado
de su cuerpo (cada mujer sabrá
cuál cuál de los dos lados le
resulta más confortable). Esto
permite mantener el clítoris
atrapado entre sus mejores
aliados para llegar al preciado
orgasmo: los labios vaginales.
La mujer puede contraer y
relajar toda la zona, mientras
él la penetra arrodillado frente
a ella y tocando sus pechos. Un
manjar |
EL
ESPEJO DEL PLACER
Ella se acuesta
de espaldas, boca arriba.
Levanta sus piernas y deja que
él las sostenga arrodillado al
final de su cuerpo y apoyando el
otro brazo en el piso. El hombre
penetra, domina y posee el
control. La postura permite
variar el sentido de la
penetración y la apertura de las
piernas. Los rostros no pueden
acercarse y las manos poco
pueden hacer en esta posición,
lo cual genera una ansiedad
sumamente excitante: ambos
cuerpos corren juntos la carrera
para llegar al orgasmo y
reflejan en el otro los más
variados gestos de placer y
lujuria. |
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EL
TRAPECIO
El hombre se
sienta con las piernas abiertas
y su compañera (ya penetrada)
arriba de él. Tomándola de las
muñecas, ella se va relajando
hacia atrás hasta caer por
completo: debe estar súper
relajada y entregada a la fuerza
de su compañero que la atrae a
su cuerpo con sus brazos
provocando la embestida
necesaria para el coito. Es una
postura complicada ya que
requiere la liviandad de la
mujer, bastante equilibrio de
ambos y la fuerza y habilidad
del hombre. Ideal para cambiar
la rutina y probar nuevas
emociones... |
EL
MOLDE
Con las piernas
juntas y recogidas (para que
presionen bien al pene), la
mujer se tiende de costado y
relaja su cabeza hacia atrás
mientras él la penetra, ya sea
por la vagina o por el ano
(excelente posición para sexo
anal) Los movimientos deben ser
suaves y coordinados y la
penetración lenta y profunda:
ambos cuerpos se amoldan como
dos piezas perfectas de un
rompecabezas... "El molde" es
ideal para mujeres que tienen
problemas en alcanzar el orgasmo
y/o gustan de causar la fricción
del clítoris durante el coito:
las piernas juntas logran este
efecto tan placentero:
aprovéchalo |
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LA
HAMACA
El hombre está
sentado (preferentemente en una
superficie dura, no la cama),
con las piernas flexionadas y se
toma la parte posterior de sus
rodillas. De esta manera, recibe
a la mujer que se hace penetrar
acomodándose en el espacio que
queda entre las piernas de él y
su tronco. El presiona con las
rodillas el cuerpo de su
compañera, la atrae hacia el
suyo provocando el vaivén de
ambos mientras, por ejemplo, le
besa los pechos que están a la
altura de su rostro. Una
sensación única que recuerda el
tierno ir y venir de las hamacas
de la infancia. |
LA
CARRETILLA
Al borde de la
cama y con los brazos apoyados
en ella, la mujer es levantada
por el hombre, sosteniendola por
los muslos mientras la penetra.
El estímulo y el placer se
concentran en los genitales de
ambos, pero es el hombre quien
lleva el ritmo atrayendo el
cuerpo de ella hacia el suyo. La
variedad de movimientos y
sensaciones que permite la
postura es asombrosa:
circulares, ascendentes y
descendentes, con las piernas de
ella más cerradas o bien
abiertas... |
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